Prohibido hacer esto con tu perro en verano

Las ocho cosas que debes evitar en estas fechas en las que el calor apriete.

A estas alturas de agosto, ya habrás visto unos cuántos videos de perros rescatados de su encierro en un coche casi en el último momento de sus vidas. Y también leído noticias de animales confinados en balcones o terrazas a pleno sol durante horas. El caso más espectacular y angustioso fue el del can que saltó del balcón al vacío para escapar de su tormento (y vivió). Ocurrió en una población de Barcelona. Otro perro fue dejado durante horas al sol y sin agua en Lugo en un balcón y estuvo a punto de ser rescatado por la Policía Local. Su propietaria fue denunciada.

Una imagen de la nueva playa para perros de Barcelona.
Una imagen de la nueva playa para perros de Barcelona. CARLES RIBAS

Estas son las noticias recurrentes de cada verano. Nos enfadan y entristecen, pero puede que nosotros también estemos poniendo en peligro la salud de nuestros compañeros peludos. Queremos poner por escrito lo que queda prohibido terminantemente hacer con tu perro cuando el calor nos tumba a todos. Detrás hay razones fisiológicas. “Los perros no sudan, no tienen glándulas sudoríparas, solo jadean. Es su manera de expulsar el calor y eso les agota”, sostiene la veterinaria Alicia González, de la clínica madrileña Los Molinos. Y si se cansan, no pueden refrescarse de forma suficiente. Entonces la temperatura de su cuerpo sube. Si el termómetro registra 41 grados, hay que tener en cuenta el llamado golpe de calor, una condición clínica muy grave que incluye colapso cardiovascular y alteraciones de la coagulación. Cuando llega a 42 grados, el daño celular y orgánico puede resultar irreversible.

1. Abandonarlo en el coche, aunque sea “un ratito” y con la ventanilla algo bajada. El cubículo se calienta rápidamente. Un estudio publicado en la revista Pediatrics comprobó que en días en que la temperatura ambiente es de tan solo 22 grados centígrados, la del interior del vehículo se dobla (hasta llegar a los 47) en una hora. Además, el 80% del incremento se produce en los primeros 30 minutos y no hay diferencia cuando se ventila bajando un poco el cristal de la ventanilla. Los bebés son especialmente vulnerables a esas prácticas, porque, al igual que los ancianos, se deshidratan con mayor facilidad. Los perros solo pueden jadear para refrescarse y, aparte de cansarse, expulsan aire húmedo tras tener contacto con las mucosas del tracto respiratorio, lo que convierte al coche en una especie de baño turco. “Ellos tienen una temperatura corporal superior a la nuestra y se pueden poner en 41 grados en muy poco tiempo”, advierte la veterinaria Alicia González

2. Encerrarlo en la terraza o el balcón. Imagínate que tuvieses que pasar horas en un lugar muy caliente, donde corre poco aire, incluso estando a la sombra. Incluso si pudieses beber. Pero no salir. No les dejes a la intemperie sin posibilidad de resguardarse. “Las casetas tampoco valen, no les aíslan del calor, porque suelen ser de material plástico”, advierte la veterinaria González. El perro puede salir a la terraza, pero siempre tiene que tener la opción de tumbarse en un sitio fresco dentro de la casa.

3. Llevarlo a la playa sin sombrilla y sin agua. Tu compañero ha de estar a la sombra y beber a voluntad.

4. Caminar sobre el asfalto como si fuera invierno. Ellos no llevan zapatos. El calor que acumulan los pavimentos urbanos, sobre todo la tela asfáltica, puede provocar quemaduras en las almohadillas de los perros.

5. Correr o andar en bici con él. Llevarlos a hacer ejercicio con nosotros en verano no es buena idea. Cansancio y calor se alivian con el mismo sistema, jadeando, y el animal se agota.

6. Sacarlo a trotar a la hora de comer. Pasear durante las horas centrales del día puede ser matador para los perros. Si tienen que aliviarse, una vuelta a la manzana (por la sombra) y punto. Ya correrá por la noche.

7. Olvidarte de llenar el bebedero. Ya puedes ir instalando cuencos en diferentes puntos de la casa. Necesitan beber más agua que de costumbre.

8..Ponerlo delante del aire acondicionado. Les pasa lo mismo que a nosotros, que la refrigeración nos provoque un resfriado. “Se les puede irritar la mucosa de la tráquea”, dice la especialista. Por lo tanto, también hay que evitar que se coloquen ellos donde el flujo del aire frío es más potente.

ANA ALFAGEME

Publicado en Noticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*