Los cachorros crecen: no culpes a un can adulto de lo que tú le enseñaste de pequeño

Educación canina

Este vídeo lo ha creado una estudiante de animación como si fuera una campaña para Dogs Trust, una de las principales protectoras en el Reino Unido. Es un spot sencillo pero muy pertinente porque lo que muestra, en versión simpática, es una situación que se da con demasiada frecuencia y que puede tener consecuencias dramáticas.

Cómo enseñar a un cachorro a no morder: claves en positivo

Los problemas de comportamiento son una de las principales causas de abandono tanto en España como en el resto del mundo. Y un buen número de estos problemas aparecen por dos razones, porque no ha habido socialización temprana y por algo que mucha gente hace sin darse cuenta: premian a su cachorro por comportamientos que luego no aceptan por parte de su perro adulto. Es, algo así, como la anti-educación canina.

Si tu cachorro salta encima de ti o encima de otras personas y le ríes la gracia, no te enfades después cuando, con muchos kilos más, haga exactamente lo mismo.

Si eliges permitir que tu cachorrito pueda subir al sofá o a la cama, no le regañes después cuando haga exactamente lo mismo pero pesando el doble o manchado de barro.

Y así, con todos los ejemplos que se te puedan ocurrir, incluyendo al contrario: si no te has ocupado de que tu can descubra el mundo y se habitúe poco a poco a las situaciones que luego tendrá que afrontar de mayor, no te enfades con él. Por eso es tan importante la socialización temprana. Cada vez más expertos recomiendan empezar a socializar a los cachorros antes de que tengan todas sus vacunas, haciéndolo con sumo cuidado y sentido común.

Tú eliges qué educación y qué limites poner a tu perro pero es crucial que seas constante, desde el principio… Si quieres tener un perro equilibrado, que pueda acompañarte de tapas, que se lleve bien con otros canes y con otras personas, invierte en educación canina. Infórmate, lee, aprende a entender a tu perro.

No podemos culpar a un perro adulto por hacer lo que nosotros mismos le hemos enseñado a hacer, para agradarnos, cuando era un cachorrote. Y, desde luego, lo que nunca debería suceder -pero sucede- es que alguien abandone a ese perro por esa razón.

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